Quantitative Easing II – FED inyectará 900.000 millones dólares de deuda pública

09-08-2011 Mercado de Oro

ben bernanke EEUU. El presidente de la Reserva Federal (FED), Ben Bernanke, está decidido a relanzar la economía norteamericana a base de imprimir billetes verdes. Incluso aunque eso suponga un aumento de la inflación que golpee en los bolsillos de los asalariados y los ahorradores estadounidenses. El objetivo de Bernanke es aumentar la actividad económica y tener mucho dinero barato listo para que se reactive el mercado del crédito. El problema es que, hasta ahora, sólo el sector público se beneficia, financiando sus excesos con los sucesivos estímulos de Bernanke. La Reserva Federal (FED) estadounidense anunció el miércoles, 03-11-2010, un plan de estímulo monetario de compra de bonos del Tesoro EEUU que permitirá inyectar en el sistema 600.000 millones de dólares para intentar reflotar la economía norteamericana. El Comité de Mercado abierto de la FED, que ha estado discutiendo la medida en los 2 últimos días, dijo que la compra, que tiene por objeto revitalizar la economía, se desarrollará desde ahora hasta junio de 2011, a razón de unos 75.000 millones de dólares por mes.

Adam Klopfenstein, estratega jefe de Lind-Waldock, de Chicago, señala:
“Con la FED aportando dinero barato, el mercado del oro se percibe como un refugio contra la inflación.”

En la práctica, esta iniciativa de la FED, que se denomina “expansión cuantitativa” (Quantitative Easing), supondrá que la FED inyectará en liquidez unos 600.000 millones de dólares para adquirir deuda pública, con el objetivo de bajar los tipos de interés a largo plazo para que se estimule el consumo y las empresas puedan endeudarse y contratar personal.

Cuando hay mucha demanda de deuda pública, se produce un aumento del precio de los bonos y un descenso de su rentabilidad.

Precisamente, el rendimiento de los bonos se toma como referencia para los préstamos a largo plazo, por lo que repercute en el abaratamiento de la financiación de las empresas y las familias.

Algunos expertos han alertado de que esta medida tendrá poco impacto en el crecimiento de la economía, porque los tipos de interés ya están en niveles históricamente bajos, y sólo servirá para disparar la inflación y, quizás, crear burbujas especulativas en algunos mercados, como el de valores.

En su comunicado el Comité de la FED, que aprobó la medida con un voto en contra, indicó que revisará regularmente el ritmo y el volumen del programa “según sea necesario para promover el máximo del empleo y la estabilidad de los precios”.

El voto disidente fue el del presidente del Banco de la Reserva Federal de Kansas City, Thomas Hoenig, quien advirtió que en su opinión los riesgos asociados con las nuevas compras de bonos del Tesoro superan los beneficios.

No obstante, con los tipos de interés a corto plazo por debajo del 0,25%, a la Fed no le quedan muchas más armas para estimular el crecimiento, por lo que desde hace semanas se daba por seguro que aprobaría esta medida.

En esta reunión, el Comité de la FED mantuvo el tipo de interés de referencia por debajo del 0,25%, donde ha estado desde diciembre de 2008, y en su comunicado no modificó la frase que ha usado por meses y según la cual continuará con esa política monetaria “de tipos excepcionalmente bajas por un período extenso”.

A los 600.000 millones de dólares anunciados, se sumarán entre 250.000 y 300.000 millones de dólares que la FED ha obtenido como rendimiento de su propia cartera de activos inmobiliarios, por lo que en total la cifra inyectada en el sistema podría situarse entre 850.000 y 900.000 millones de dólares, a razón de unos 100.000 millones de dólares por mes, indicó el Banco de la Reserva Federal de Nueva York en una declaración adjunta.

Consecuencias

La Reserva Federal ya recurrió a ese estímulo monetario a comienzos de 2008 cuando adquirió unos 2 billones de dólares en bonos del Tesoro. El objetivo de esta operación es aumentar los precios de la deuda de entre 2 y 10 años, y reducir en paralelo la rentabilidad, que se mueve de forma inversa al precio.

La rentabilidad de la deuda se toma como referencia para los prestamos a largo plazo, de manera que si se reduce, ello suele animar a las familias a gastar y a las empresas a invertir, pues abarata la financiación.
La idea es que este aumento de inversiones y gastos estimule la recuperación económica iniciada a mediados de 2009, después de la recesión más profunda y prolongada en Estados Unidos desde la década de 1930.

La Fed necesita actuar rápido pues el país está creciendo a una tasa anual del 2%, y se calcula que para generar empleo debe crecer cerca del 5%.

En la actualidad, la tasa de desempleo oficial está en el 9,6%, una cifra alta en un país donde no existe una gran cobertura para el que no tiene trabajo.

Además, la tasa de inflación está tan baja, por debajo del 2%, que hay incluso riesgo de deflación, es decir, de una caída de los precios.
La deflación tiene efectos perniciosos en la economía, porque la perspectiva de una caída de precios paraliza totalmente el gasto en consumo.

Por eso muchos expertos piensan que este gigantesco plan de estímulo monetario puede tener efectos negativos.

Los expertos no están del todo convencidos de la iniciativa que ha anunciado la Fed, y que se denomina en inglés “Quantitative Easing 2” y que pocos bancos centrales han probado en el pasado, salvo la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra.

En la práctica, advierten los expertos, la aplicación de esta medida es como darle a la máquina de imprimir billetes, es decir, aumenta la masa monetaria en circulación y puede llegar a generar una gran inflación.

En principio, el hecho de que haya inflación anima a los consumidores a gastar, porque piensan que si esperan subirán aún más los precios, lo que puede suponer un estímulo económico.

Pero el verdadero riesgo es si la inflación entra en una subida sin control y si este efecto acaba generando burbujas especulativas, lo que dañaría a la economía.

¿Efectos sobre el empleo?

Además, los expertos dudan de que tenga efectos sobre el empleo.

El reciente premio Nobel de Economía, Christopher Pissarides, dijo en declaraciones a The Wal Street Journal:
“El Quantitative Easing no va a hacer nada para el empleo, porque realmente ya hay mucha liquidez en la economía.”

Y el recientemente Nobel, Stiglitz, afirmaba:
“La Fed no esta resolviendo nada con la flexibilización cuantitativa, y esta creando el caos a nivel mundial. Es una política muy extraña la que están siguiendo.”

Otros advierten de que el aumentar la masa monetaria depreciará más el dólar, lo que favorecerá las exportaciones estadounidenses pero dañará la producción de los socios comerciales de EEUU.

Además, el hecho de que caigan la rentabilidad de la deuda de EEUU intensificará la huida de los inversores hacia países que ofrecen mayores rendimientos, especialmente economías emergentes como las latinoamericanas.

Estas economías, y especialmente Brasil, se han quejado por la presión que están ejerciendo los flujos de capital hacia sus monedas, que tienden a apreciarse, un efecto que no desean.
En Brasil el Gobierno ha impuesto controles a los flujos extranjeros, pero en otros países se ha optado directamente por manipular la cotización de las monedas para evitar su apreciación, una medida proteccionista criticada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el G-20.

En cualquier caso, la Fed está decidida a probar de nuevo la medicina del estímulo monetario y ver el efecto que tiene en la lenta recuperación de EEUU.

04-11-2010

Enlaces a artículos relacionados:

02-12-2010 Reuters
Charles Plosser de la FED Filadelfia reitera críticas a compra de bonos en EEUU
La Reserva FEDeral de Estados Unidos (FED) debería considerar recortar su programa de compra de bonos de 600.000 millones de dólares si la economía crece con mayor intensidad de lo esperado, dijo un funcionario de la FED conocido por sus críticas al programa de compra de bonos. Charles Plosser, presidente del Banco de la Reserva FEDeral de Filadelfia, dijo que si la compra de bonos no rinde los beneficios económicos esperados, “no deducirá que meramente necesitamos incrementar el tamaño del programa”.
En lugar de ello, eso sería una señal para que la FED reconsidere su análisis sobre los beneficios y costos del programa.
“Si la economía crece más rápidamente de lo que yo anticipo actualmente, el programa de compras necesitará ser reconsiderado y quizás recortado antes de que se complete el total de compras de 600.000 millones de dólares”, dijo en comentarios preparados para pronunciarlos ante un seminario económico en Rochester, estado de Nueva York.
Plosser dijo que seguía de alguna manera escéptico de que las controversiales compras de activos anunciadas en noviembre se traduzcan en un buen impulso para la economía.
La FED espera que las compras lleven a una recuperación más fuerte al bajar las tasas de interés de largo plazo. Pero Plosser sostuvo que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos podría alcanzar el mismo efecto -sin la participación de la FED- al emitir más valores de corto plazo y menos bonos de largo plazo.
El programa ha sido criticado en casa y en extranjero. Las críticas señalan que el esquema generará burbujas de activos e inflación en el extranjero mientras que hace poco por ayudar a la economía estadounidense.
Plosser, quien el próximo año será miembro con poder de voto en el comité de política monetaria de la FED, dijo que el riesgo de una deflación sostenida era remota, pero que si sucedía la FED debería considerar expandir la compra de activos. No obstante, se necesitaría de una clara explicación de que el intento es para combatir la deflación, no para acelerar la recuperación.

04-11-2010 El Economista / Washington Post
Bernanke en The Washington Post: “Las medidas de la Fed no alimentarán la inflación”
Sus detractores sostienen que sólo está sembrando las semillas de una futura inflación, una preocupación que Bernanke dijo es “exagerada” porque la economía hoy opera muy por debajo de su potencial pleno.
04-11-2010 Washington Post
Bernanke: “What the Fed did and why: supporting the recovery and sustaining price stability”

08-02-2010
FED – Hacia la servidumbre por deudas: el desastre de Bernanke
Si la economía se deteriora y la crisis sigue su curso en forma de L, según pronostican muchos economistas, ¿qué precio político pagarán el presidente Obama y los Demócratas por haber devuelto las llaves de las finanzas a los cargos republicanos designados por Bush que, los primeros, tiraron la casa por la ventana? Nombrar de nuevo a Ben Bernanke como presidente de la Reserva Federal puede terminar dañando por años no sólo a la economía, sino al propio Partido Demócrata. Percatándose de ello, los Republicanos hicieron piruetas populistas oponiéndose a este nombramiento en las sesiones de confirmación del Senado desarrolladas el pasado jueves, 27 de enero, el día siguiente al discurso de Obama sobre el estado de la Unión.
Una vez que los Republicanos tuvieron la certeza del sentido mayoritario de la votación, se avilantaron a dar algún que otro sonoro mordisco populista mirando de reojo a las elecciones de mitad de mandato del próximo noviembre. Jeff Sessions, de Alabama, y Sam Brownback, de Kansas, votaron contra la confirmación de Bernanke. Jim de Mint, de Carolina del Sur, advirtió de que volverlo a nombrar “podría ser el peor error que cometamos en mucho tiempo”. Y añadió: “confirmar a Bernanke es una continuación de las políticas que llevaron al desplome de nuestra economía”.
Como teórico del derrame y apologista de las altas finanzas, el profesor Bernanke ha sacado conclusiones sistemáticamente erradas sobre las causas de la Gran Depresión. El prejuicio ideológico que nubla su vista es, ni que decir tiene, lo que le llevó al cargo, pues, como han destacado numerosos observadores, una condición necesaria para ser nombrado presidente de la Fed es no entender cómo funciona realmente el sistema financiero. En vez de reconocer que la deuda creciente, los bajos salarios y la inyección a chorro de riqueza a la cúspide de la pirámide económica eran las causas primarias de la Depresión, el profesor Bernanke atribuye simplemente el grueso de los problemas a una falta de liquidez causante del desplome de los precios.
Como ha escrito recientemente mi colega australiano Steve Keen en su DebtWatch Nº 4, los argumentos contra Bernanke deberían centrarse en su enfoque neoclásico, olvidadizo del hecho de que el dinero es deuda. Él ve el problema financiero como un problema de nivel precios de activos demasiado bajo como para sostener la colateralización en el préstamo bancario. Para Bernanke, “riqueza” es sinónimo de lo que los bancos prestarán en las condiciones del crédito existente.
En 1933, el economista Irving Fisher escribió un artículo, convertido en clásico -“The Debt-Deflation Theory of the Great Depression” (La teoría de la deflación por deudas de la Gran Depresión)-, en el que se retractaba del credo neoclásico que le había llevado a perder su fortuna en el desplome bursátil de 1929. Explicaba en ese artículo cómo la incapacidad para pagar las deudas traía forzosamente quiebras, con la consiguiente evaporación del crédito bancario y de la capacidad de gasto, el encogimiento de los mercados y la desaparición de los incentivos para invertir y contratar trabajadores.
Bernanke rechaza esta idea.
En nuestros días, sin embargo, un dólar a la baja haría más costosas las importaciones (incluidas las materias primas, no menos que los bienes de consumo). Eso significaría la estrangulación del presupuesto de muchas familias, dada la creciente dependencia de sus importaciones de una economía norteamericana postindustrializada y financiarizada, Así pues, la política favorecida por Bernanke pasa por conseguir que los bancos vuelvan a prestar, no por que el gobierno gaste más en diespendios de déficit o en infraestructuras, servicios sociales u otros proyectos relacionados con el pleno empleo. El gasto público aceptado por Bernanke es el del rescate de los bancos, compañías de seguros, empaquetadores de hipotecas y otras instituciones de Wall Street, a fin de que puedan sostener los precios de los activos y, por esa vía, salvar los balances financieros de la economía, no sus niveles de empleo y de vida.
Así pues, en la perspectiva de Bernanke, la deuda no es el problema; es la solución.
Y eso es lo que hace tan peligrosa su confirmación en el cargo.
El albatros de Bernanke
Bernanke pasa por alto el problema de que las deudas han de ser honradas, o al menos mantenidas al día. Ese servicio de la deuda deprime a la economía “real” no financiera. Pero el análisis de la Fed se detiene precisamente en el umbral del crash. Es una teoría sólo consiente en procesar “buenas noticias” y que se limita a los buenos tiempos de la burbuja en expansión y los compradores de vivienda tomando más y más préstamos de los bancos para hacerse con ellas (o, más precisamente, con los emplazamientos de las mismas), que no paran de aumentar de precio. Eso fue, en suma, la burbuja Greenspan-Bernanke.
Para Bernanke, el actual sistema financiero (o más exactamente, el gasto en deuda) ha de salvarse, a fin de que prosiga la redistribución hacia arriba de la riqueza. El Servicio de Investigación del Congreso ha calculado que entre 1979 y 2003 el ingreso dimanante de la riqueza (rentas, dividendos, intereses y ganancias de capital) para el 1% más rico de la población se disparó del 37,8% al 57,5%. Esas rentas les han sido expropiadas a unos asalariados norteamericanos empujados al molturador de la deuda por unos salarios estancados.

24-08-2011
Quantitative Easing III

Actualizado 24-08-2011

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